Las tres primeras, son unas pinturas que realicé en momentos diferentes y no tienen un nexo especialmente claro entre ellas. Una, la de composición oblicua, que parece, seguramente lo es, una figura en plan de marcha, la pinté después de haber visitado Bilbao, la gran exposición de Francis Bacon. El cuadro es oscuro, sólo la oscuridad puede transmitir ciertas cosas, expresar ciertas emociones. Valoramos demasiado la luz, no nos damos cuenta que si todo fuera claro o luminoso, no habría nada, lo que da entidad, existencia real a las cosas es el contraste, para que haya luz la oscuridad es necesaria; “no hay rosas sin espinas” (*).
La otra pintura es casi de una mismo color verde pálido, tan sólo unas cuántas pinceladas enérgicas en la parte de abajo. Está pintado sobre madera, la encontré mientras paseaba por un campo baldío, respeté sus dimensiones y sus esquinas redondeadas; en aquellos días yo estaba mirando un libro sobre pintura rococó y similares del Siglo XVIII. Este estilo nunca ha sido debidamente apreciado, especialmente por los artistas o críticos con pretensiones intelectuales. Pues bien, han trabajado y estudiado tanto el problema de relación de figura y fondo, de pintura y apoyo que dan cincuenta mil vueltas al arte intelectualizado del Siglo XX, de los constructivistas rusos o de los minimalistas americanos o europeos. Las esquinas redondeadas son un préstamo del arte rococó.
Si el rococó es geometría, cálculo preciso, una clara innovación en el dibujo y la composición, también es lo contrario, gradaciones, nubes, disolución de la forma. Monet recoge esta herencia y la desarrolla a las mil maravillas. En esta tercera pintura intento recoger el relevo de Monet, para soltarme y pintar de forma completamente intuitiva, pero con la mirada inquisitiva en cada momento porque el cuadro sea un conjunto muy formado, un pequeño cosmos armónico, aunque contenga una cierta imperfección.
(*) Bien, nunca hay nada que sea cierto del todo. Hay una variedad de rosa, Rosa Banksiae variedad lutea y la variedad alba, que proviene del Extremo Oriente. Es un rosal antiquísimo y no tiene espinas.
