Es, de todas las cosas que pinto, la que creo que está más verde; en un futuro cambiarán mucho.
Son exactamente imaginarios, no hay ningún modelo real. Al igual que las versiones de Góngora, son hechas sobre todo por el gusto de hacer caras ya que con ellas disfruto mucho. No importa el estilo ni nada de eso; son sólo pinturas.
El fondo en el que se ve una figura o un retrato importa mucho. Sólo quiero que el espectador se dé cuenta que las pinturas hacen 90×90, no 25 x 25 que es lo que mide la cabeza.
No pinto las manos (quizás más adelante lo haré) ya que solo con las caras hay mucha materia. Las manos dicen mucho y lo cambiarían todo. Me quiero concentrar en el retrato.





